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Ojo con el blanqueamiento dental sin supervisión

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Ojo con el blanqueamiento dental sin supervisión

Uno de los tratamientos más demandados en las clínicas dentales es el blanqueamiento. Queremos lucir la mejor y más impecable de nuestras sonrisas, y para ello no nos importa encomendarnos a centros que ofrecen soluciones de todo tipo. Pero en esto, como en cualquier otro servicio bucodental, es importante acudir siempre a los mejores centros, evitando los cantos de sirenas de establecimientos cuyos tratamientos, a la postre, pueden provocar trastornos irreversibles a nuestros dientes.

Existen numerosos sistemas para blanqueamiento de dientes, desde productos de uso doméstico, como dentífricos, hasta agentes de mayor potencia y concentración. El mejor filtro para decantarse entre unos u otros siempre es el odontólogo.

Llamamos blanqueamiento al proceso por el cual se lleva a cabo el aclarado del diente mediante la eliminación física de las manchas en la superficie y las reacciones físicas para mejorar su color. El ingrediente blanqueante en la mayoría de los productos es el peróxido de hidrógeno, un agente oxidante que penetra en el diente y libera radicales libres encargados de descomponer las moléculas orgánicas que se encargan del color.

Si el tratamiento no se realiza adecuadamente, pueden verse afectados el sistema nervioso y los vasos sanguíneos que forman parte de los dientes y la encía. Es por ello que todo el proceso debe ser supervisado por un profesional odontólogo, tanto más cuando gracias a Internet han proliferado la comercialización de sistemas de blanqueamiento que pueden resultar nefastos para los dientes.

El blanqueamiento dental no supervisado está sometido a una serie de riesgos que conviene conocer:

1.- Pueden pasar por alto la existencia previa de caries.
2.- Pueden producir una mayor erosión y desgaste de los dientes, al incluir en su composición partículas abrasivas que pueden propiciar el deterioro de la superficie dental.
3.- Pueden favorecer una mayor sensibilidad dental.
4.- Pueden propiciar un blanqueamiento desigual, al no estar realizado con un procedimiento profesional.
5.- Pueden pasar por alto la evidencia de que no todos los dientes son blanqueables, a que hay alteraciones congénitas o derivadas de tratamientos que hacen imposible el blanqueo.
6.- El efecto blanqueante, con este tipo de sistemas, es mucho menor que el que puede ofrecer una clínica odontológica.

Así que, si estás pensando en realizarte un blanqueamiento de dientes, no lo dudes: acude a tu dentista de confianza.

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