Alzheimer y salud dental

Alzheimer y salud dental

El Alzheimer es una de las enfermedades que más retos plantean a la hora de establecer los principales factores que favorecen su desarrollo. Los especialistas llevan décadas estudiando esta enfermedad, que es una de las más preocupantes dados los efectos que causan en quienes la padecen y en su entorno familiar. Ahora sabemos que existen evidencias de la relación de esta enfermedad con la salud dental.

La periodontitis podría ser clave, ya que se ha demostrado que uno de los patógenos que la provoca se encuentra presente en los cerebros de los pacientes con Alzheimer. La asociación entre ambas patologías se establece en dos direcciones: por un lado, el abandono de una higiene bucal adecuada debido al deterioro cognitivo de las personas que padecen Alzheimer; por otro lado, el proceso inmunoinflamatorio crónico y la inflamación sistémica derivada de una periodontitis podría inducir fenómenos neuro-inflamatorios que predispondrían al paciente a sufrir Alzheimer.

Ha sido en los últimos diez años cuando se ha empezado a consolidar la posibilidad de que la enfermedad periodontal constituya un factor de riesgo para el Alzheimer, ya que el estado inflamatorio crónico podría explicar su origen. Algunos estudios científicos apuntan directamente a que el Alzheimer podría estar relacionado con una bacteria que provoca periodontitis.

En otras palabras, la enfermedad periodontal impacta en la patogénesis de la enfermedad del Alzheimer. Es por ello por lo que se hace especialmente importante tratar de forma adecuada la enfermedad periodontal, especialmente de pacientes mayores o con riesgo de demencia.

La higiene dental en pacientes de Alzheimer

Las personas que padecen Alzheimer sufren un proceso de degeneración de la habilidad motora, que les impide realizar tareas cotidianas. Una de esas tareas puede ser el cepillado dental, que en las etapas avanzadas de la enfermedad resultaría especialmente dificultoso.

Es posible, incluso, que lleguen a olvidar cómo llevar a cabo un correcto cepillado, lo que hace que la higiene bucal empeore de forma considerable, y que se surjan trastornos como la gingivitis, periodontitis, halitosis, pérdida dentaria y/o alteración en la masticación.

Para evitar estos casos se hace imprescindible garantizar que el paciente acuda de forma regular a la consulta de su odontólogo, para llevar un seguimiento de la salud dental, impidiendo la aparición o empeoramiento de enfermedades como el Alzheimer.

Al mismo tiempo, mantener una adecuada higiene en las diferentes etapas de la vida puede ser una garantía para no desarrollar periodontitis, y en consecuencia reducir los riesgos de padecer Alzheimer.