Aftas bucales: cómo prevenirlas

Aftas bucales: cómo prevenirlas

Conocemos por aftas bucales las lesiones benignas superficiales que aparecen en las encías o en los tejidos blancos de la boca. Su color es blanquecino o amarillento y están rodeadas de una zona rojiza. Aunque no son contagiosas, pueden provocar molestias y problemas para realizar actividades cotidianas tales como hablar, comer o cepillarse.

También conocida como estomatitis aftosa, suele ser más común a edades jóvenes, disminuyendo su aparición con los años, y existe cierta predisposición genética a desarrollarla. Hay que distinguir entre tres tipos de aftas: las aftas menores, que son las más frecuentes (del 75% al 85% de los casos), las aftas mayores, más grandes y profundas, y la estomatitis aftosa herpetiforme, que constituye un porcentaje pequeño de los casos y se asocia a la tercera edad, afectando muy especialmente a las mujeres.

A pesar de la predisposición genética, hay algunos factores desencadenantes. Son los siguientes:

-Traumatismos (manipulaciones dentales, mordeduras accidentales, etc.)

-Situaciones de estrés o falta de sueño.

-Determinados alimentos como frutos secos, chocolate, bebidas ácidas…

-Abandono del hábito tabáquico.

-Alteraciones hormonales.

-Déficit de hierro, ácido fólico o vitaminas y minerales.

Es por ello que hay algunos consejos para reducir la frecuencia de aparición de aftas:

-Evitar alimentos que favorecen una irritación de la boca, prescindiendo en lo posible de los sabores picantes y ácidos.

-Mantener una alimentación equilibrada, con presencia de frutas, vegetales y cereales integrales.

-Intenta reducir el estrés y mantén unos hábitos de sueño equilibrados.

-Si tienes un borde dental roto o desgastado, es importante acudir al dentista para que realice un pulido o el tratamiento que corresponda.

Una vez que desarrollamos un afta, es importante prestar atención a su evolución. “Normalmente -explica el doctor Hermenegildo Fernández, director médico de Heferdent-, los aftas desaparecen a los diez días. Si un afta tarda más de tres semanas en cicatrizar, es importante acudir al dentista para valorarlo, ya que podemos estar hablando de otras patologías”.