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Colutorios bucales, ¿cuál me conviene?

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Colutorios bucales, ¿cuál me conviene?

Los colutorios bucales tienen cada vez más penetración en nuestros hogares, como refuerzo y complemento del cepillado de dientes o para tratar otras afecciones o molestias que afectan a la boca. Pero ¿cuál es el colutorio que más nos conviene? Desde la clínica Heferdent respondemos a las dudas en relación con el uso de este tipo de productos de higiene bucodental.

Muchas personas utilizan el colutorio bucal como parte del proceso de higiene bucodental, antes o después del cepillado. También hay quien lo utiliza como sustitutivo puntual del cepillado. Pero de manera general, el colutorio está prescrito especialmente para algunas afectaciones dentarias: para combatir infecciones, para prevenir la aparición de caries, para el tratamiento de la sensibilidad dental, para combatir el mal olor (halitosis) o para tratar la sequedad bucal (xerostomía).

“La gama de soluciones de colutorio bucal es muy extensa  -explica el doctor Fernández Iruzubieta, especialista de Periodoncia e Implante en Heferdent-. Puedes encontrarlos en cualquier superficie comercial, y de muy diversas marcas. Pero lo más adecuado es acudir a tu dentista, y que sea él quien lo prescriba. Ya que sólo un dentista puede recomendarte la solución más adecuada para tu necesidad”.

Hay que distinguir fundamentalmente cinco grandes grupos de colutorios, cada uno de ellos con una especificidad y fin:

-Colutorios antisépticos. “Tienen una función antiplaca y antigingivitis, por lo que son especialmente útiles para las enfermedades periodontales”, explica el doctor Pablo Fernández.

-Colutorios de efecto anticaries. Son los más comunes. Tienen efecto antiplaca debido a su concentración de flúor. “En los niños -matiza el doctor Fernández- la dosis de flúor debe variar, y hay que vigilar que no sea digerido”.

-Colutorios antisensibilizantes. Especialmente indicado para personas con sensibilidad al frío, calor o al consumo de ácidos.

-Colutorios contra la xerostomía. Llamamos xerostomía a la disminución del flujo salival o sequedad. Contra este tipo de molestia, existen enjuagues específicos. Si bien hay algunos remedios contra la sequedad, como la masticación lenta, no fumar y evitar el tabaco y sustancias como el alcohol o el café.

-Colutorios contra la halitosis. Este tipo de colutorios está dirigido a disminuir la concentración de bacterias productoras del mal olor bucal.

“Lo más recomendable -insiste el doctor Fernández Iruzubieta- es contar con la opinión de un dentista. Él sabrá aconsejar el colutorio más adecuado”.

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